Paul Krugman recibió ayer el Premio Nobel de Economía por su contribución al “análisis de patrones comerciales y la geografía de la actividad económica”. Es un reconocido docente y temido columnista que anticipó hace años la estrepitosa crisis de la era Bush.
La Academia sueca dijo oficialmente que premió sus trabajos de análisis sobre comercio y globalización. Pero Krugman, de 55 años, es popular en Estados Unidos por sus columnas que publica en el New York Times.
Nacido el 28 de febrero de 1953 en Long Island (Nueva York) en una familia judía, Krugman se graduó en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) . Su carrera docente lo llevó a enseñar economía en las instituciones más prestigiosas, como las universidades de Yale y Stanford, la London School of Economics y Princeton (Nueva Jersey), donde enseña desde 2000.
Pero gracias a sus libros y a sus columnas de corte netamente político y de análisis económico, que Paul Krugman alcanzó la notoriedad ayer coronada por el Nobel.
HOJA DE VIDA
Paul Krugman
De ascendencia judía, nació el 28 de febrero de 1953 y creció en Long Island. Estudió en Yale y en el MIT.
Es un liberal neokeynesiano. Es crítico del Gobierno actual de EE.UU.
Ya en el primer mandato de George W. Bush, Krugman fustigó desde su óptica liberal y Keynesiana (la escuela económica que cree en el poder de control del Estado en épocas de crisis ) a la administración republicana.
En 2003 publicó el libro “ The Great Unravelling ” (El gran engaño), un ataque frontal contra la gestión del presidente Bush que se conviertió en best seller.
Su principal argumento es que el déficit acumulado por la Casa Blanca por el recorte de impuestos y el aumento del gasto público, sobre todo a causa de la guerra en Iraq, eran insostenibles y llevaban a una crisis mayor.
Desde entonces, Krugman montó al galope su caballo de batalla y el año pasado publicó “La conciencia de un liberal”. Con ese libro y con estadísticas y cifras fustigó el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres en la era del presidente Bush.
Su temida clarividencia le permitió anticipar unos meses la caída promedio de un 25% en los precios de los inmuebles en Estados Unidos a causa de la crisis de sus financiamientos imprudentes. Propenso a hablar sin pelos en la lengua, Krugman cosechó millones de lectores, pero también algunos enemigos. Probablemente su franqueza le cerró las puertas de la política.
En 1993, Bill Clinton consideró su nombre para un puesto importante en la administración, pero según Newsweek desistió a causa de su tendencia a decir lo que piensa. “Mi temperamento me indispone para ese tipo de funciones”, admitió.
En el plano académico, sus teorías describen los efectos de los intercambios comerciales y la globalización. También los factores que determinan los procesos de urbanización a escala planetaria. Elaboró una nueva visión del comercio mundial sobre la globalización que lleva a la concentración, tanto en términos de lo que un centro productivo fabrica como el lugar en que estos se sitúan.
“Es muy gratificante.El shock fue tan grande que todavía no logro darme cuenta. Pienso que van a pasar varios días antes de que pueda evaluarlo”, dijo Krugman .
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